Padrinazgo: una experiencia enriquecedora

La actividad de padrinazgo: una experiencia enriquecedora

La actividad de padrinazgo en nuestro colegio fue una experiencia profundamente significativa y enriquecedora, tanto para los estudiantes de último año como para aquellos que apenas comienzan su trayectoria escolar. Los niños del Colegio Calasanz simbolizan luz y esperanza; son personas llenas de sueños, amor y alegría. Asumir el rol de padrino y servirles como guía y apoyo ha sido una vivencia especial, que nos ha permitido desarrollar habilidades de comunicación, empatía y liderazgo, fundamentales no solo en el ámbito escolar, sino también para nuestro futuro.

Desde el inicio de la actividad, los niños nos transmitieron su entusiasmo. Establecer vínculos con ellos a través de la comprensión y la escucha activa en diversas dinámicas generó un ambiente de confianza y apoyo mutuo. Esto facilitó la integración de los más pequeños al entorno escolar y, al mismo tiempo, nos brindó a nosotros, los estudiantes de grado once, un espacio de reflexión sobre nuestro trayecto educativo. Además, nos hizo más conscientes de la responsabilidad de ser modelos a seguir y del impacto que nuestra actitud puede tener en los más jóvenes.

Esta dinámica también fortaleció el sentido de comunidad en nuestro colegio. La integración fue enriquecedora y permitió fomentar valores como el respeto, la solidaridad y la unidad. Gracias a ello, todos nos sentimos parte de una gran familia. Este sentido de pertenencia es esencial para que nuestro colegio siga siendo un espacio de convivencia armoniosa, donde se construyan relaciones interpersonales saludables y significativas.

Por Nicolás Antonio Amaya Acosta