Nuestra aula se transformó en un rincón mágico lleno de sorpresas y descubrimientos. Los niños se sumergieron en el maravilloso mundo de la lectura a través de una dinámica especial y diferente, diseñada para despertar su curiosidad y motivar su imaginación. La actividad consistía en encontrar un cuento escondido bajo el pupitre. ¡Sí, debajo! Como si cada texto fuera un tesoro secreto que aguardaba paciente el momento de ser descubierto.
La emoción fue inmediata y contagiosa: las risas llenaban el salón, los ojos brillaban de entusiasmo y las manos temblaban de expectativa al levantar la tapa del pupitre para encontrar aquel regalo escondido. La lectura se convirtió en una aventura, en un viaje inesperado que unía sorpresa y alegría con el poder de las palabras.
El cuento elegido, El puente invisible, nos regaló una enseñanza profunda: la amistad es como un lazo que no siempre se ve, pero que se siente en el corazón. Los estudiantes, inspirados por esta historia, dejaron volar su creatividad y la plasmaron en un papel que parecía mágico. Allí surgieron puentes hechos de corazones, abrazos, colores, palabras y sueños compartidos.
Fue una experiencia única donde la lectura, el juego y la emoción se entrelazaron para crear un ritual inolvidable. Y es que, a veces, leer desde abajo… realmente nos eleva hacia lo más alto.

