La apertura del grado Prejardín en 2025 ha marcado un momento destacado en la educación de nuestros pequeños estudiantes. Esta experiencia ha sido enriquecedora y ha permitido a los niños demostrar su creciente independencia y desarrollo integral.
Nuestro lema, «Peregrinos de esperanza», nos recuerda que cada niño es un viajero único en su propio camino de aprendizaje y crecimiento. Este enfoque nos inspira a crear un entorno de aprendizaje que fomente la exploración, la creatividad y la socialización.
Gracias a las capacitaciones de AEIOTU, hemos diseñado un espacio de aprendizaje que incluye rincones temáticos como la asamblea, el rincón de roles, el rincón de construcción, el rincón del arte y el rincón de escritura creativa. Estos espacios están diseñados para promover un aprendizaje integral y divertido, y para permitir a los niños explorar y desarrollar sus habilidades e intereses de manera autónoma.
Una de las experiencias más maravillosas que hemos vivido como familia ha sido el primer día de clases de nuestro hijo, quien a sus 3 años de edad inició su vida escolar en el grado Prejardín del colegio Calasanz de Cúcuta. Ese día disfrutamos de momentos muy felices porque pudimos acompañarlo tanto sus abuelas, como su tía y nosotros, sus padres, para dar junto a él sus primeros pasos como estudiante Calasancio.
El recibimiento por parte de la rectora, la coordinadora de convivencia, la directora de curso, la auxiliar académica, los administrativos y el personal de servicios generales fue muy acogedor. Desde el momento en que llegamos, sentimos la calidez, el cariño y el amor con el que cada uno trataba a Mario Andrés. Cada detalle fue perfectamente organizado para un recibimiento encantador y el hecho de permitirnos compartir ese momento en familia quedará grabado por siempre en nuestros corazones.
Las instalaciones del Preescolar son hermosas. Su diseño y ambientación, sumado a la calidad del personal que acompaña a nuestro hijo nos dan la tranquilidad de que se encuentra en un lugar seguro, con diversidad de ambientes que le permiten a él y a sus compañeros de clase, disfrutar de cada etapa de su aprendizaje.
Fue muy emocionante ver su sonrisa y el brillo más intenso de sus ojos porque por fin empezaba a vivir diariamente su experiencia escolar. Sus compañeros de clase fueron llegando poco a poco y él se olvidó por completo de nosotros, empezando a integrarse y jugar con los recursos didácticos del salón. Con un beso y la bendición de nuestra parte, dejamos nuestro más preciado tesoro al cuidado y protección de personas especializadas en la enseñanza de la Piedad y las Letras, al estilo Calasanz.
Por Carolina Ordóñez Claro, madre de familia del Colegio Calasanz de Cúcuta.