CUARESMA: TIEMPO DE CONVERSIÓN

El programa que nos traza la Iglesia en el día del comienzo de la Cuaresma se fija menos en la significación de la imposición de la ceniza, que en las palabras que la acompañan en algunas regiones.

El programa que nos traza la Iglesia en el día del comienzo de la Cuaresma se fija menos en la significación de la imposición de la ceniza, que en las palabras que la acompañan en algunas regiones.

Para los jóvenes y adultos: «Convertíos y creed en el Evangelio».
Para los niños: «Recibe la cruz de tu amigo Jesús».

Convertirse quiere decir volverse hacia Dios Padre. Supone más un dirigirse hacia Alguien que llama que un desprenderse del egoísmo y optar por una nueva concepción de la vida. Para acoger un mensaje, hay que elevar ante todo los ojos hacia el mensajero.

Por este motivo, Jesús hizo una llamada a la conversión en el momento en que iba a anunciar a los hombres la Buena Nueva del Reino de Dios, y Pedro reitera esa misma llamada el día de Pentecostés. La conversión, a la que somos invitados, consistirá ante todo en una intensificación de nuestra relación personal con Jesús.

Ayuno Grato a los ojos de Dios

  • Tiende la mano a tu enemigo
  • Mantén una atmósfera de paz en tí mismo, en el trabajo y en la familia
  • Ten valentía y se testimonio de Cristo
  • Descubre las necesidades de aquellos con quienes compartes tu vida
  • Libérate de algún capricho: alcohol, tabaco, televisión, murmuración, envidia.
  • Busca el silencio para ti y tu familia.

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