¡Bienvenidos a la familia calasancia!

Si desde su más tierna infancia el niño es imbuído diligentemente en la piedad y las letras hay que esperar un feliz transcurso de toda su vida
San José de Calasanz

La manera como en Calasanz entendemos la educación es heredada de nuestro fundador, San José de Calasanz, quien en 1592 llegó a Roma buscando un beneficio eclesiástico.
Al llegar encontró una realidad que no dimensionaba: los niños que permanecían en la calle. Pues la escuela como realidad para todos los niños aún no existía.
Había unas pocas escuelas en las que los maestros cobraban y que estaban fuera del alcance de los niños pobres. Por lo tanto, estos permanecían a lo largo del día en las calles mientras sus padres trabajaban.
Las casas de las gentes sencillas y pobres no eran lugares para permanecer, por tanto los niños salían a divertirse en la calle y se encontraban en ella con los peligros y acechanzas de quienes les explotaban y abusaban. Entonces San José de Calasanz tuvo la genial idea de darles una nueva oportunidad en la vida a través de la educación.
En 1597, San José de Calasanz empezó algo que hoy nos parece evidente: abrir una escuela para que los niños fueran a aprender. No solo realidades intelectuales sino también a defenderse en la vida aprendiendo propósito, valores, virtudes, amor y espiritualidad.
Cuatrocientos años después, aquí estamos nosotros los escolapios, realizando esa labor que nos dejó San José de Calasanz y que él sintetizó en dos palabras: Piedad y Letras.
Piedad como la realidad interior y espiritual; como la experiencia de fe y al mismo tiempo de los grandes valores del ser humano.
Letras como el conocimiento intelectual y científico que abriera las mentes de los niños a los más altos conocimientos con un método breve, sencillo y eficaz.
En el Colegio Calasanz queremos ofrecer una educación integral, una educación que mire todos los aspectos de la vida de los niños. Por ello cimentamos nuestra propuesta educativa en cuatro grandes pilares:

APRENDER A CONOCER

APRENDER A CONVIVIR

APRENDER A HACER

APRENDER A SER
Así educamos a los niños, niñas y jóvenes que ponen bajo nuestro cuidado; ayudándoles, con todo amor y respeto, a encontrar y seguir su vocación más profunda. Aquella que Dios sembró en sus corazones para servir a sus semejantes y ser felices.
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